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Crónica del Suiza – España: aquí se ‘holdea’ con cojones

ESPAÑA VENCIÓ A SUIZA, ACABANDO PARA SIEMPRE CON LA EVASIÓN FISCAL

España estará en las semifinales de la Eurocopa y se enfrentará a Italia después de unos cuartos contra Suiza que serán recordados como uno de los grandes partidos de la Roja (PANTONE 485 XGC, RGB: 228, 0, 43).

Solo nos faltaban unos penaltis… El fútbol es agarrar un cojín, no mirar, rezar, llorar, emocionarse, sentarse encima del mando a distancia sin querer, gritar «¡¿Quién ha apagado la tele!?», llamar al servicio técnico porque el televisor se ha desconectado, poner la radio, darse cuenta de que el aparato lo has apagado tú con el trasero… encender al fin el televisor otra vez y darse cuenta de que te has perdido medio partido. Eso es el fútbol y no otra cosa.

Los de Luis Enrique fueron al partido acompañados de inspectores de Hacienda, gestores, contables y una calculadora gigante cada uno. Ayer no solo se medía el fútbol: además de un partido titánico de balompié se enfrentaban dos formas de entender la economía: el socialismo y el anarcolibertarismo. Ganó, como no podía ser de otra manera, el socialismo. La evasión fiscal se fue con el rabo entre las piernas.

Por cierto, este cronista estuvo animando al equipo que no era durante 80 minutos porque Suiza jugó de rojo y la Roja jugó de blanco.

La selección de Luis Enrique salió a por las semifinales desde el inicio, con hambre de goles. «Yo me voy a comer cinco balones», dijo Azpilicueta al salir al campo, mirando fijamente a los jugadores suizos, para amedrentarlos. Y vaya si surtió efecto. No había empezado el partido y uno de los jugadores rivales, Elvedi, fingió encontrarse mal y se fue a casa. Suiza, con un jugador menos, tuvo que buscar a un nuevo futbolista en Linkedin. Faltaba un minuto para que el árbitro diera inicio al partido. El seleccionador suizo escogió a un candidato, le hizo una entrevista, le preguntó cómo se veía en cinco años, qué podía aportar al equipo y cuál era su principal defecto. Luego le hizo un contrato de obra y servicio. Todo en 55 segundos. El partido podía empezar.

Los jugadores españoles, los luisenriquerenses, se hicieron con el control del campo en poco tiempo orinando en los cuatros córneres. Los suizos no sabían dónde meterse. Además, los jugadores helvéticos se mueven lentos por el terreno de juego. No tarda en descubrirse el motivo: van cargados de oro nazi. Ahí es donde Suiza ha estado escondiendo el tesoro escondido durante todo este tiempo, en los jugadores de la Selección.

La torpeza de los suizos permitió en un tempranero minuto nueve adelantar el marcador por medio de una jugada de balón parado consistente en dejar discutir a los abogados de cada equipo e ir a juicio. Un jurado popular concedió el primer 0-1 a favor de España.

Con ventaja en el marcador, continuó mandando España en busca del segundo. Azpilicueta casi lo logra en el minuto 25 con un remate de cabeza. «Ahora no tengo ningún recuerdo de mi infancia… soy un enigma para mí mismo y he olvidado mis orígenes, el rostro de mi madre, las tardes de verano en el patio de mi abuela…», se lamentó Azpilicueta. Aún así, el 0-2 bien hubiera merecido el sacrificio, pero no marcó. Lástima. Por su parte, Suiza se fue quitando la timidez inicial y empezó a llamar a los jugadores españoles por su nombre. Los jugadores del equipo helvético llegaron a meter miedo a España usando los córners, escondiéndose detrás de la bandera y gritando «buuu, jajaja, soy yooo» a los jugadores rojos.

El árbitro pita el descanso y organiza actividades para que los jugadores logren desconectar del partido: SPA, ejercicios de tirolina, comida (macarrones boloñesa, entremeses, milanesa, merluza plancha, café y copas), siesta, club de lectura de «Las cenizas de Ángela», batalla de globos de agua.

Los jugadores salen del descanso completamente renovados. Un jugador suizo ha desconectado tanto que ni siquiera recuerda lo que es el concepto de fútbol. El árbitro se lo enseña mediante esquemas. Continúa el partido, pero ahora a la inversa: toca cambiar de portería. Un equipo de 200 obreros le da la vuelta al estadio. «Esto sin IVA, que os pagamos en negro», dijeron los suizos a los trabajadores, fieles a su manera de entender la economía. Los españoles, por contra, les animaron a formar un sindicato.

¡Arranca la segunda parte! Los suizos, crecidísimos. Los españoles, con carita de sueño. La selección extranjera (la suiza) acosando la portería nacional (la española) constantemente. Y, además, usando trucos y engaños de lo más rastreros para engañar al portero. «Correo comercial», decían los jugadores intentando que Unai Simón les dejara pasar; decían ser carteros de correo comercial o repartidores de Amazon. «¿Puedo pasar? Traigo un paquete», dijo Gavranovic con la pelota dentro de una caja de cartón, pretendiendo que el guardameta le dejara entrar en la portería.

Y tanto fue el cántaro a la fuente, que se rompió. En el 68′, una jugada de mala fortuna propició el 1-1 cuando Shaqiriqi recibió el balón de un rebote de Pau Torres tras un mal control de su compañero Laporte, un rebote en un espectador, otro rebote en un cámara de televisión, otro rebote en un murete que había por allí y finalmente batió a Unai Simón por su palo largo. Gol. Pero cuando mejor estaba Suiza, todo cambió en el minuto 77 al ser expulsado Freuler con roja directa por descubrirse que no estaba dado de alta en la Seguridad Social y que estuvo jugando todo el rato como falso autónomo. A pesar de contar con un jugador más, España no estuvo nunca cómoda en todo el encuentro y Suiza aguantó para forzar la prórroga. Esos minutos de más no le vinieron bien al equipo de Luis Enrique, que tuvo que anular la reserva en el restaurante.

«Pues yo me niego a cenar un sandwich de la máquina de vending, ya os lo digo», dijo Busquets.

Desolación. Cansancio. Hambre. Obviamente, el tiempo extra fue un calvario para los suizos, que también tenían cosas que hacer (contar dinero negro, comer queso fundido, mojar dinero negro en queso fundido, etcétera).

Tras una prórroga agónica, tanda de penaltis. Un acuerdo de patrocinio obligó a los jugadores a decir «Yo confío en Vitaldent» cada vez que chutaban. Los suizos son incapaces de pronunciar «Vitaldent» sin trabarse. Esto permitió a los de Luis Enrique lograr el 1-3, que es el billete definitivo a las semifinales.

Datos clave

  • España suma 13 goles en esta fase final. Todos han sido vendidos ya como NFT por 15 millones de euros.
  • La derrota de Suiza es parcial, dado que todos los jugadores españoles guardarán el dinero que ganen en la Eurocopa en ese país.
  • Todos los jugadores españoles jugaron «en plan comando» y sin calzoncillos debajo de los pantalones, lo que fue un acierto de Luis Enrique.
  • HBO ya ha planeado un «Suiza – España: the reunion», un encuentro entre todos los jugadores del partido de ayer y que se emitirá en 2041.
  • El balón de ayer fue cosido por Emir Mirza, un niño paquistaní de 16 años.

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