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Un espejo malo comprado en el Rastro se rompe y solo es capaz de dar dos años de mala suerte

EL DUEÑO HA EXIGIDO LA DEVOLUCIÓN DEL DINERO Y DE LOS CINCO AÑOS DE MALA SUERTE QUE LE DEBEN

En ocasiones, adquirir productos de segunda mano puede jugar malas pasadas. Eso es lo que le ocurrió a Javier Ferreiro Pisos, que compró un espejo malo en el mercadillo madrileño del Rastro y, al rompérsele, solo fue capaz de darle dos años de mala suerte. “Yo no sé si el hecho de que solo me diera dos años de mala suerte entra dentro de los dos años de mala suerte o no”, se pregunta.

El afectado reconoce que el espejo reflejaba bien y tenía un marco bonito, pero a los dos años de caerse al suelo y romperse, se le fue toda la mala suerte. “Al final lo barato sale caro”, lamenta. “Esperas una garantía de siete años de mala suerte y luego ves que a los dos años y un día empiezan a salirte bien las cosas otra vez”, explica. “El vendedor me ha dicho que he tenido mala suerte con el espejo, pero yo creo que no tener mala suerte es tener suerte, así que no me engaña”, aclara.

Ferreiro ya ha exigido la devolución del dinero y de los cinco años de mala suerte que le deben. “El espejo se me cayó a mí, yo pagué por él, me pertenecen estos cinco años de desgracias e infortunio”, reclama. “Ya debí sospechar hace unos años cuando le compré una escalera, pasé por debajo y no me pasó nada malo”, asegura.

“Yo creo que en el tema de las maldiciones me ha mirado un tuerto”, confiesa.

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