José Ortega Cano

No puedo más que expresar mi satisfacción y mi alivio al saber que la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha confirmado que la revista Mongolia tendrá que indemnizar con 40.000 euros a mí, José Ortega Cano, por vulnerar mi derecho al honor y a la propia imagen al divulgar con fines publicitarios un fotomontaje en el que se me acusa de “estraterrestre”.

No, nunca he sido, ni soy ni seré un estraterrestre. 

Soy español.

El cartel que denuncié mostraba un fotomontaje con mi rostro y un cuerpo que no me corresponde: el de un estraterrestre que no soy yo. Y también sostengo un cartel con el texto ‘antes riojanos que murcianos’ y parezco decir “Estamos tan a gustito…”, todo ello sobre un fondo en el que se veía un platillo volante en un paisaje aparentemente no terráqueo cuando yo nunca he estado en el espacio.

En ningún momento autoricé mi imagen para tal fin. De ser yo un estraterrestre, quizá les habría dado premiso (pues no habría nada malo en ser un estraterrestre y mostrarse como tal), pero lamentablemente soy una persona humana normal. Si yo fuera un estraterrestre como afirman los bufones de dicha revista satírica, ¿tendría acaso el aspecto claramente humanoide que tengo? No, mi aspecto sería el típico de un alienígena: alargado, tieso, frágil, con la piel escamosa… 

Si realmente fuera un aliens, ¿no sonaría acaso mi voz extraña y no serían mis expresiones faciales algo rígidas y artificiales? Por supuesto que esto sería así. Lo diré todas las veces que haga falta: soy una persona 100% humana nacida en el planeta de la Tierra como todos vosotros.

En definitiva, me congratula que ahora el Supremo me dé, como no podía ser de otra manera, la razón. Eso se debe a que, sin duda, la justicia nunca se equivoca, sino que arrolla y pasa por encima a quien la desafía y se pone delante de sus implacables faros. 

Cualquier otra resolución hubiera sido un atropello.

Sirva esta sentencia como advertencia a todos aquellos que, como estos humoristas, no se conducen con rectitud: han de saber que lo acabarán pagando.