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El coronavirus asume su derrota, se arrodilla y pide clemencia al ver las luces de Navidad de Vigo

EL VIRUS HA ENTENDIDO QUE SE ESTÁ ENFRENTANDO A UNA FORMA DE VIDA MUY SUPERIOR

Ante semejante muestra de poder desplegada por el ser humano, el coronavirus no ha tenido otra opción que asumir su derrota, arrodillarse y pedir clemencia. El virus asistió aterrado al encendido de las luces de Navidad de Vigo y, al momento, decidió disolverse y dejar de dañar la salud de las personas.

“He retado a un rival mucho más fuerte que yo y ahora soy consciente de ello”, confesó el coronavirus al ver el tamaño del árbol de Navidad gigante encendido por Abel Caballero. “La vacuna no me asustaba, pero esta exhibición de fuerza en el centro de Vigo me ha puesto en mi sitio”, añadió. El alcalde de la ciudad olívica se ha mostrado encantado por vencer al virus. “Lo que necesitaba era una cura de humildad”, declaró ante una multitud emocionada.

Ahora el coronavirus ha entendido que se está enfrentando a una forma de vida muy superior y que no vale la pena seguir esforzándose. “Estoy contento porque al menos los he llevado al límite”, se sincera el virus. “Pero cuando han sacado la artillería pesada”, dice en referencia a las luces de Navidad de Vigo, “ya me he dado cuenta de que no tengo nada que hacer y que debería volverme al mercado de Wuhan del que nunca debí salir”, concluye.

El año que viene, Vigo se gastará un millón de euros más en el alumbrado de Navidad con la esperanza de acabar también con el cáncer. “Dije que haríamos historia y lo estamos haciendo”, ha presumido el alcalde de la ciudad, Abel Caballero.

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