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Un niña pasa a la adolescencia, se licencia en la Universidad y se casa mientras espera a que su madre termine de hablar con una amiga

SU MADRE ASEGURA QUE ENSEGUIDA TERMINA DE SALUDAR

Comprobando cómo pasan los minutos, las horas, los días y toda su vida, Rocío Claramonte Rochera ha completado su escolarización, se ha licenciado en la Universidad y se ha casado mientras espera a que su madre termine de hablar con una amiga con la que se ha encontrado en el supermercado. “Dejé de pedir que nos fuéramos a casa en 2005 porque ya era demasiado mayor como para tirar de la manga de mi madre, ahora soy ya una persona adulta y espero con educación a que termine de saludar, aunque se alargue un poquito”, explica Claramonte, admitiendo que empezó a aburrirse en 2003, cuando se le terminaron las pilas de su Tamagotchi.

“Apenas tengo recuerdos de lo que ocurría fuera de este supermercado”, explica la niña, que está ahora muy ilusionada con su matrimonio con Rubén Taurina (el hijo de la amiga de su madre), con quien acaba de contraer matrimonio “al principio más para pasar el rato que por amor, pero el roce hace el cariño”.

Según Claramonte, su madre y la otra mujer con la que habla han dicho varias veces en los últimos meses “a ver si quedamos pronto y terminamos de ponernos al día”, lo que indica que podrían estar cerca de despedirse definitivamente en pocos años. Explica la niña que las señales de que “el saludo” entre su madre y su amiga está llegando a su fin podrían ser engañosas. “Hace unos años se despidieron y luego dijeron ‘y una cosa…’ y volvieron a empezar de nuevo. Eso me quebró por completo”, explica.

La madre de Rocío no ha querido hacer declaraciones y se ha limitado a decir “ya va, mami acaba en un segundo”.

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