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Los expertos en crianza recuerdan que es completamente normal no sentir apego por tu hijo durante los primeros días o durante los primeros 39 años

ES NORMAL TARDAR UN TIEMPO EN RECONOCER A UN HIJO COMO TAL

A pesar de que cada vez son más las voces que ponen de manifiesto esta realidad, sigue siendo un tema tabú el hecho de que cueste algún tiempo (días, semanas o décadas) empezar a sentir apego por un recién nacido. Los expertos en crianza han dado una rueda de prensa esta semana para recordar que es “completamente OK” tener dificultades para desarrollar querencia por un hijo durante las primeras etapas o hasta que este cumple 40 años o incluso más. «Ni tú ni tu peque, tenga solo unas semanas de vida o 39 años, merecéis pasarlo mal, sabed que esa ausencia de vínculos afectivos es muy natural”, han explicado los expertos en crianza para tranquilizar a todos esos padres que se sienten culpables por no sentir cariño por sus hijos o hijas recién nacidos.

Según explican estos terapeutas, un embarazo y la llegada de un hijo “cambia nuestra vida, radicalmente además, tanto a nivel personal, de pareja y laboral”. Es, pues, normal ver a un bebé o a un hijo que ya tiene trabajo y ha hecho su vida y a lo mejor incluso se ha casado y pensar “buf, qué he hecho, la he cagado”. 

“Es normal que sintamos rechazo ante un bebé que en el fondo es un extraño o ante un adolescente que es un rebelde o incluso ante un señor o una señora que sí, son nuestros hijos, pero al final son un señor o una señora que están ahí y ya está”, explican los terapeutas, insistiendo en que puede costar “unos días o 30 o 40 años adaptarse mentalmente al hecho de que ya no somos completamente libres”. 

Si no teníamos en mente ser madres y de pronto sabemos que lo vamos a ser viviremos como una pérdida y una renuncia todo aquello que vamos a tener que cambiar durante los próximos 40 años ante la llegada del bebé. Y ese “luto” puede hacer que esas emociones negativas se vuelquen sobre el pequeño, ya tenga dos días o 39 años, insisten.

Muchas veces, ese “rechazo” que sentimos por nuestros pequeños no es más que la llamada “depresión postparto”, una etapa de tristeza que aparece con frecuencia en los padres recientes que tuvieron descendencia hace pocas semanas o pocas décadas. 

Un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de California también confirmó hace unos meses que lo normal es que los hijos no sientan respeto y cariño por sus padres hasta después de que estos hayan muerto y ya sea demasiado tarde y resulte imposible pasar tiempo con ellos.  

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