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Los asesores de Trump no saben cómo decirle que el sitio en el que se ha encerrado no es el búnker de la Casa Blanca sino el cuarto de la fregona

DESDE EL SERVICIO SECRETO NO HAN QUERIDO DECIR NADA PORQUE LO IMPORTANTE ES QUE EL PRESIDENTE SE SIENTA SEGURO

Los servicios de inteligencia y seguridad de Estados Unidos intentan gestionar una situación muy incómoda desde ayer. Aunque han intentado abordar el asunto con la mayor naturalidad posible, lo cierto es que los asesores de Donald Trump no saben cómo decirle que el sitio en el que se ha encerrado para protegerse de los altercados que se viven en el país no es el búnker de la Casa Blanca sino el cuarto de la fregona.

El presidente de Estados Unidos lleva 24 horas en pie al lado de la caldera convencido de que está completamente a salvo de los disturbios generados a raíz del asesinato de George Floyd. Mientras tanto, al otro lado de la puerta, los asesores buscan las palabras adecuadas para explicarle que esa habitación de tres metros cuadrados llena de trapos, fregonas y cubos no es el búnker oficial de la Casa Blanca.

Desde el Servicio Secreto han recomendado no decirle nada porque consideran que lo importante es que el presidente se sienta seguro, aunque muy seguro no está porque ha estado a punto de comerse dos pastillas de naftalina creyendo que eran caramelos. El hecho de que Donald Trump nunca haya estado en contacto con una escoba o una fregona en su vida también ha sido clave a la hora de provocar esta confusión.

Nadie en la Casa Blanca sabe cuánto tiempo más seguirá el presidente encerrado en el cuarto de la lavadora, pero por suerte hay lejía y otros productos de limpieza con los que también se siente seguro ante la amenaza del coronavirus.