- La actualidad del mañana -
- La actualidad del mañana -

Un señor muy enfadado con el Gobierno sale al balcón a golpear el lavavajillas

Salvador Bejarano, un ciudadano de Madrid muy disgustado por la gestión del Gobierno, se ha unido a las caceroladas diarias de sus vecinos como acto de protesta pero ha decidido ir un paso más allá al considerar que «una cacerola no expresa ni la mitad de mi enfado». Por este motivo, cada día a las nueve de la tarde, Bejarano desconecta su lavavajillas, lo sostiene a peso con el brazo izquierdo y lo saca al balcón donde, con la mano derecha, lo golpea con un palo durante media hora.

«Acabas rendido, pero nadie dijo que el activismo social fuera fácil. Si quieres cambiar las cosas tienes que levantarte del sofá y hacer ruido», dice, añadiendo que está valorando «comprar un segundo lavavajillas para mi hijo Juan, que quiere ayudarme porque dice que yo solo no voy a poder muchos días más».

El lavavajillas en cuestión pesa 45 kilos pero Bejarano lo llena de cacerolas antes de sacarlo al balcón, por lo que el peso final aumenta considerablemente y pone a prueba la espalda de este indignado, que asegura que «me pesa más este Gobierno».

Las autoridades están preocupadas por el aumento de la indignación entre los vecinos, especialmente los de la Comunidad de Madrid. «Cada vez sale más gente golpeando cosas más grandes y lo que es inadmisible es lo que hizo una familia de la calle Jorge Juan, que se puso a golpear a su asistenta, a la que habían puesto un escurridor en la cabeza», explica un agente de la Policía Nacional.

Al cierre de la edición, el fabricante Balay reportaba un aumento del 60% de la actividad en su servicio técnico, pues numerosos electrodomésticos acaban destrozados al caerse del balcón porque sus dueños son incapaces de sostenerlos más de dos minutos.