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Cómo decorar tu oficina para que parezca tu casa igual que decoraste tu casa para que pareciera tu oficina

NUESTROS EXPERTOS TE ASESORAN

Ahora que se ha acabado el confinamiento y mucha gente va volviendo paulatinamente a trabajar a la oficina, es normal sentirse un poco extraño y echar de menos la calidez del hogar. Por eso, nuestros expertos de Idealista esta semana te enseñan a decorar tu oficina para que parezca tu casa igual que decoraste tu casa para que pareciera tu oficina.

Vuelve a colocar en la oficina todas las fotos de tus compañeros de trabajo que te llevaste a casa. Ahora que ya los vuelves a ver diariamente, no necesitas recordarlos a cada momento estando en tu casa.

Devuelve de manera disimulada la máquina de vending. Ponla donde estaba, no digas nada a nadie y puede que ningún compañero se entere de que te la llevaste tú a mediados del mes de marzo.

Hazte con todo el material de oficina posible para compensar todo el que estuviste robando de tu propia casa. Después de dos meses trabajando en casa, es normal que hayas robado muchos bolígrafos, grapadoras y folios, por eso ahora tienes que recuperar lo perdido y robar todo lo que puedas de la oficina.

Pon un felpudo en la puerta y tu nombre en el buzón de la empresa. De esta manera sentirás que sigues trabajando en tu casa al igual que, mientras trabajabas en tu casa, al haber quitado el felpudo de la puerta y el nombre del buzón, sentías que estabas trabajando en la oficina.

Paga el alquiler de la oficina y ve a las reuniones de vecinos cada vez que se convoquen. Sí, sin duda esto ayudará a que tu oficina parezca tu casa, aunque tendrás que pedir un considerable aumento de sueldo para poder hacer frente a este gasto.

Sitúa a tu familia en un sofá al lado de tu mesa de trabajo. Si quieres que tu oficina se parezca a tu casa tiene que estar en ella tu familia, aunque es cierto que, para que tu casa se pareciera a tu oficina, los echaste durante el confinamiento y estuvieron durmiendo solos en tu oficina.

Decora la oficina como tu casa porque la decoraste como tu oficina, es decir, no la decores, ya está bien así. Sí, la verdad es que deberías olvidar los seis puntos anteriores y no hacer nada porque nos hemos liado un poco. Lo cierto es que tu casa y tu oficina ya son exactamente iguales, así que tienes que dejarlo así. Vives y trabajas exactamente en el mismo espacio, con la única diferencia de que ambos están a dos kilómetros de distancia.