- La actualidad del mañana -
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Álvarez de Toledo sugiere, en su particular tono conciliador, que el Gobierno, seguramente con buena intención, no está haciendo las cosas “del todo bien” y se ofrece a colaborar con Pablo Iglesias

“TODOS ESTAMOS AQUÍ PARA LO MISMO: PARA AYUDAR”, DIJO LA POLÍTICA POPULAR

“Podría equivocarme, pero creo que se podrían hacer las cosas mejor, aunque entiendo que es muy difícil acertar, pero lo importante es que colaboremos y lleguemos a puntos de encuentro que satisfagan a todos los españoles”. Con estas palabras arrancó ayer Cayetana Álvarez de Toledo su intevención durante una sesión de control al Gobierno en la que se dirigió directamente a Pablo Iglesias para pedirle que no rechazara su mano tendida. 

“Somos la oposición, pero estamos aquí para trabajar, aunque sea desde posiciones ideológicamente distintas”, insistió Álvarez de Toledo en su habitual tono conciliador, que le ha hecho ganar apoyos y simpatías tanto dentro de su partido como fuera.

“Estamos de acuerdo en que estamos en desacuerdo”, dijo también. 

Durante su interpelación, que según el orden del día versaba sobre “cómo van a influir en la acción de Gobierno los acuerdos políticos con los partidos nacionalistas que, aunque son legítimos, evidencian un problema de regionalismo difícil de resolver”, Álvarez de Toledo subió el tono y llegó a llamar a Iglesias “obtuso”, “sabelotodo” y “un poco… un poco rojerillas, con todo el respeto”.

A continuación ella misma pidió perdón a Iglesias y a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, por haberse propasado en el lenguaje y pidió que sus palabras fueran eliminadas del diario de sesiones porque “no proceden en una Cámara como esta”. 

“Nosotros creemos unas cosas y ustedes creen otras, pero juntos representamos la voluntad de España, por lo que evidentemente usted debería escucharnos. Mucha gente nos votó y confía en sentirse representada, pese a que estemos en la oposición”, concluyó Toledo. 

Lamentablemente, el vicepresidente Pablo Iglesias respondió a Cayetana Álvarez de Toledo que se callara “de una puta vez” y la llamó “nazi”, “fascista”, “asesina”, “marquesa de los cojones de la puta mierda”, “aristocratucha de pacotilla” y “genocida”; expresiones que no consintió que fueran eliminadas del diario de sesiones.