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Los francotiradores denuncian que ya no pueden teletrabajar porque ya no les quedan vecinos o los pocos que quedan «ya se lo saben»

EN SUS BARRIOS YA NADIE SALE A APLAUDIR A LAS OCHO

El confinamiento está provocando muchos problemas laborales a los españoles. Uno de los gremios más afectados por la situación es el de los francotiradores, que esta semana han denunciado que ya no pueden teletrabajar porque ya no les quedan vecinos o los pocos que les quedan «ya se lo saben» y evitan exponerse a los disparos.

“En todos los edificios colindantes las persianas están bajadas y no se asoma nadie”, lamenta un francotirador de Burgos que lleva desde el viernes pasado sin disparar a nadie. “Los primeros días de confinamiento trabajé más que nunca”, reconoce. “Especialmente a las ocho de la tarde, me ponía las botas, pero ahora ya no hay manera y empiezo a temer quedarme sin trabajo”, explica con preocupación.

En los barrios en los que viven los francotiradores ya nadie sale a aplaudir a las ocho, y los trabajadores de este sector empiezan a pasarlo realmente mal. “Al final te ves a ti mismo disparando a la tele o a los juguetes del niño”, confiesa una francotiradora en paro desde finales de marzo. “A veces pasa alguien por la calle que va al súper y aún puedes hacer un trabajito, pero cada vez menos”, insiste. «La gente antepone su vida a aplaudir el trabajo de los profesionales sanitarios», se queja.

Los francotiradores no son el único gremio que está en serios problemas a causa de la pandemia. Los detectives privados llevan tres semanas obligados a investigar casos menores como, por ejemplo, quién se ha comido la última natilla de chocolate o quién ha bebido a morro del cartón de zumo de melocotón que hay en la nevera.

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