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El precio del barril de petróleo se fija en tres abrazos

DEBERÁN SER ABRAZOS FUERTES Y SENTIDOS QUE RECONFORTEN EL ALMA

El estallido de la crisis por la pandemia de la Covid-19 ha provocado una bajada drástica del precio del petróleo que se ha fijado, por primera vez en la historia, en tres abrazos por cada barril de crudo. Así lo ha autorizado el mercado de Chicago, insistiendo en que no valdrá cualquier tipo de abrazo. «Deberán ser abrazos fuertes y sentidos, de los que estrujan a quienes los reciben produciendo un cosquilleo reconfortante en el alma», se ha precisado.

La decisión ha sido aplaudida de forma unánime por los empresarios del sector, que calculan que a medio plazo el dólar tendrá un valor inferior incluso al de los combustibles fósiles. «Cuando el dinero estaba hecho de billetes, lo podías quemar para producir calor. Ahora no lo puedes ni tocar », lamenta el magnate del petróleo Charles Koch.

Estos tres abrazos por barril motivan a las petroleras a mantener su volumen habitual de producción, o incluso a aumentarlo. «La gente necesita abrazos», aclara Koch. «Y yo. Yo también. Necesito muchos abrazos. Pienso dejar secas las venas de la Tierra hasta conseguir vivir envuelto en un largo y cálido abrazo continuo, sin distancias de seguridad, acurrucado en unos brazos ajenos, cerrando los ojos y fingiendo que nada de todo esto está pasando», añade.

Otras voces son menos optimistas, como la del analista John E. Middleton, en cuya opinión esta medida podría estallarnos en la cara. «Todo el mundo querrá comprar un barril de crudo porque es la excusa perfecta para poder abrazar tres veces a un desconocido, luego revenderán el barril a cambio de cinco o más abrazos, lo que haría crecer la cotización del petróleo de forma descontrolada». Según sus cálculos, en pocas semanas el barril llegaría a costar un millón de abrazos, cantidad imposible de asumir en la situación actual, en la que un abuso del contacto físico pone en riesgo la salud de todos. 

Llegados a ese punto, la única solución viable consistiría en usar todo el petróleo del planeta para fabricar bolsas de plástico con las que las personas puedan envolverse y abrazar de forma segura, aunque ello provocaría una escasez de petróleo que elevaría aún más su precio.