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¿Qué implica el estado de alarma declarado por el Gobierno?

EN EL ESTADO DE ALARMA NO ES TODO TAN BUENO COMO APARENTA

Ante la crisis del coronavirus, el Gobierno acaba de declarar el estado de alarma previsto en la Constitución Española. Pero no todo son alegrías. Estas son algunas de las consecuencias inmediatas de esta decisión:

Un pitido muy molesto sonará en todo momento mientras se aplique el estado de alarma.

Es obligatorio correr por todas partes gritando «¡Alarma! ¡Alarma!».

Los agentes de la autoridad podrán cargar contra cualquiera, sin necesidad de discriminar por razas e ideologías como se hace normalmente.

Es legal perder los nervios.

Ya no será necesario seguir ocultándoselo todo a la tía Pili.

No hace falta poner el intermitente, algo que muchos conductores ya estaban aplicando como medida preventiva.

Se podrán dejar las puertas de los coches y de los domicilios abiertas porque la alarma ya está puesta.

Pedro Sánchez podrá confiscar tu Satisfyer.

Se acabó la tontería esa de respetar los huecos para conductores con discapacidad.

Los españoles tendrán que compartir el único rollo de papel higiénico que queda y el personal sanitario tiene derecho a estrenarlo.

Queda prohibido estar contento y tranquilo.

La boda de Carlos y Mari Carmen se anula OÉ OÉ OÉEEEE.

Hay que vaciar absolutamente todos los extintores.

Rubén que se calle y que no salga de su puta casa, pero esto ya de normal y para siempre.

Papá tiene garantizada la posesión del mando de la tele.

España pasa a ser como se la imaginan en Ok Diario normalmente.

Pasa a ser obligatorio que los ciudadanos recuerden en todo momento que ellos habrían decretado el estado de alarma mucho antes y que las cosas no se están gestionando como ellos lo habrían hecho.

Papá, adónde vas. Papá. Oye, que te tienes que quedar en casa. Papá. Joder, ni puto caso. Pues nada eh, tú a tu puta bola, como siempre.