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Pedro Sánchez comparece en una sorprendente rueda de prensa con una bolsa en la cabeza

EL PRESIDENTE ASEGURA QUE TODO ESTÁ BAJO CONTROL Y NO HAY MOTIVOS PARA EL ALARMISMO

Diciendo que la situación con el coronavirus está completamente controlada, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido en una sorprendente rueda de prensa con una bolsa de plástico en la cabeza. “¿Se me entiende? ¿Se entiende lo que digo? Todo está bien, no es momento para alarmismos ni para comportamientos ridículos que no llevan a ningún lado”, ha dicho Sánchez con una bolsa de plástico en la cabeza a la que no ha hecho referencia en ningún momento de la comparecencia.

“Tanto el ministro de Sanidad como yo mismo estamos muy pendientes pero también muy tranquilos y… qué calor. Uf, me muero de calor”, ha declarado Sánchez detrás del plástico de la bolsa y pidiendo que subieran el aire acondicionado.

“Los protocolos son los siguientes y… vale, ahora noto que me falta el aire, me estoy ahogando”, ha añadido acto seguido, intentando beber agua. 

“¡No puedo tragar! ¡Me muero de sed!”, ha dicho cuando el agua le ha resbalado por la bolsa y le ha mojado el traje. “Estoy teniendo serias dificultades para tragar, socorro, no es broma. ¡Agua, agua!”, ha exclamado.

A continuación, y ya dando por finalizada la rueda de prensa, ha asegurado que estaba teniendo problemas para seguir hablando y que tenía sensación de ahogo y pérdida de visión. “No veo bien, no veo bien, el coronavirus ya está aquí, se me ha metido en los ojos y me está atacando”, ha gritado conforme la bolsa de plástico se le empañaba por el vaho de su propia respiración. 

Luego, tal y como han documentado todos los medios del país, se ha golpeado con una columna y ha caído al suelo, donde ha ha estado retorciéndose y gritando “estoy infectado, todo ha sido inútil” y “vamos a morir todos, no va a quedar ni un solo español con vida”. 

Antes de desmayarse debido a la falta de oxígeno, el presidente ha amenazado a todos los periodistas presentes en La Moncloa para que no se les ocurriera tocar los 2000 paquetes de papel higiénico que tiene acumulados “para una cosa” en la residencia presidencial.