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Renuncia a echar un puñado más de espaguetis en el último momento “por si acaso” y al final se queda con hambre

"NORMALMENTE SOBRAN", ARGUMENTA SIN ENTENDER NADA

En el último momento, Fernando Tapia, vallisoletano de 28 años, tuvo una revelación. Esta vez no echaría un puñado extra de espaguetis, sino que se conformaría con los que había echado ya. Por una vez, Fernando quería empezar a vivir sin miedo, sin ataduras, confiar en sí mismo y mirar a la vida a la cara. Cerró la olla con decisión y se dijo: “Esta vez no”. 

Siempre que Fernando echa la pasta se queda un segundo dubitativo, pensando si debería añadir un poco más o es suficiente: “Creo que es suficiente, ¿pero y si no lo es?”, se pregunta. “El miedo a quedarme con hambre se apodera de mí, supongo que es porque mis abuelos pasaron una guerra, o mis bisabuelos, la verdad es que no lo sé, pero algo de trauma hay ahí”, aseguraba Tapia. 

Los más allegados afirman que el joven siempre añadía un puñado más de espaguetis en el último momento que luego sobraba sin excepción, hasta hoy. “Siempre he creído que cuando le pones valor a la vida, la vida te lo recompensa, pero no ha sido así. Supongo que he perdido un poco la fe”, declaraba Fernando, con evidente decaimiento, tras comprobar que tenía que haber añadido más pasta, pero ya era demasiado tarde. “Ya sé que no es el fin del mundo”, puntualizaba Tapia intentando mantener el ánimo, “luego me puedo comer un yogur, pero no es lo mismo”. 

Tras el suceso, Fernando se recupera alimentándose con sándwiches o pizzas hasta que se encuentre preparado psicológicamente para volver a comer espaguetis, aunque, según ha podido conocer este medio, el de Valladolid no sabe si debe sacar ya la pizza del horno o esperar un poco: “Creo que todavía está cruda, pero igual está bien y si la dejo un rato más se me acaba quemando”, reflexionaba.