Antonio Garamendi.

Desde el inicio de los tiempos, en un alarde de responsabilidad y patriotismo, los empresarios hemos compartido nuestro trabajo con los demás. No nos hemos quedado todo el trabajo para nosotros sino que hemos dejado que el resto de ciudadanos nos echara una mano, ayudándonos a hacer crecer nuestras empresas y logrando grandes cosas juntos.

Pero cuando vi el nuevo Gobierno pensé lo inevitable: problemas.

Como presidente de la Conferencia Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) os aseguro una cosa: si este gobierno de coalición lleva a cabo su programa, lo que va a ocurrir es que a lo mejor los empresarios no contratamos a nadie nunca más y empezamos a fabricarlo todo nosotros solos.

Así aprenderán esos peces gordos del Gobierno. 

Echamos a todo el mundo, nos quedamos a solas llevando nuestras empresas, con todo el trabajo para nosotros, y a ver qué ocurre entonces. Eso es exactamente lo que haremos, desempeñaremos nosotros todas las funciones.

¿Qué os creéis? ¿Que necesitamos trabajadores para algo? Vamos, hombre, no me hagáis reír.

¿Queréis fastidiar a los empresarios? Pues muy bien: yo, como empresario, decidiré manejar la fábrica yo solo.

A ver quién se ríe cuando vean a un empresario de la hostelería cocinándolo todo, atendiendo él a todos los clientes y limpiando él todos los locales de su cadena de restaurantes. 

Si soy constructor y me tengo que poner a construir una urbanización yo solo, pues voy y lo hago. No le veo ningún problema a ese escenario hipotético. 

No vale que los empresarios seamos los malos y los demás los buenos. Especialmente porque los empresarios podemos decir “se cierra el grifo” y no contratar a nadie nunca más. Entonces sí que seremos los malos.

O ponemos facilidades para la contratación (esto es, poner facilidades para el despido) o igual lo que hacemos es decidir no contratar absolutamente a nadie. 

Insisto: no os necesitamos.

Si yo tengo una empresa y contratar es casi imposible porque hay que pagar indemnizaciones por despido, pues igual pongo a currar a mi mujer y a tomar por culo. ¿Y entonces qué? Pues el paro sube, la gente se queja, el Gobierno se va a la mierda. Y encima yo reduzco costes porque me ahorro un dineral en nóminas.

Francamente, estoy deseándolo.

Estoy deseando estar yo a solas en la fábrica atendiendo llamadas, manejando máquinas… y la gente desde fuera mirando con envidia y con cara de tontos cómo llevo adelante a solas el trabajo que antes hacían 100 o 200 o 1000 personas. Y todo el dinero para mí, hala.

El Gobierno está aún a tiempo de recapacitar porque lo que va a ocurrir es esto que estoy diciendo: lo hago todo yo y que se fastidien los obreros y el Gobierno. 

¿Me estoy explicando bien?

Oh, y ya que estás leyendo esto: estás despedido. A tomar por culo, hombre ya.