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Momento incómodo en la Corona inglesa: el príncipe Harry, obligado a llamar al timbre de Buckingham Palace para entregar una pizza

LA REINA NO PLANEA DARLE PROPINA

En su segundo día como ‘rider’ de Deliveroo, el príncipe Harry ha tenido que enfrentarse a un momento muy incómodo al verse obligado a llamar al timbre de Buckingham Palace para entregar una pizza que había sido pedida por sus familiares. La seguridad de la Corona inglesa se ha visto obligada a cachear al exmiembro de la realeza británica, añadiendo más incomodidad si cabe a la situación.

El duque de Sussex se encontraba revisando su cuarto pedido de la tarde cuando comenzó a ponerse muy nervioso al notar que su lugar de entrega estaba prácticamente al lado del Palacio de Buckingham. Aunque inicialmente pensó que simplemente se trataba de una casa cercana, al revisar bien los datos del pedido comprobó que tenía que llevar la pizza directamente a su abuela, la Reina Isabel II.

El joven, ataviado con el uniforme oficial de Deliveroo y con una caja de cartón en la mano con una pizza dentro, se ha visto obligado a personarse en el palacio para poder mantener su nuevo puesto de trabajo. Tanto para el Príncipe Carlos como para el Príncipe Guillermo la situación ha resultado igualmente incómoda. “No sabían muy bien qué decirse, fue un momento muy violento”, explican fuentes cercanas al palacio. “Habían pedido la pizza favorita de Harry, la que él siempre pedía, eso no ayudó a normalizar las cosas”, añaden.

La prensa británica ha podido saber que la reina no planea darle propina a su nieto. «Nuestra relación se ha enfriado pero la pizza más», se dice que ha sentenciado la mujer. Según los principales tabloides ingleses, la pizza se pidió durante la cumbre de emergencia que Isabel II organizó para tratar la marcha de Harry y Meghan. “Fue muy incómodo ver cómo Harry tenía que entregar una pizza familiar a su familia y después irse”, ha declarado una fuente anónima, posiblemente perteneciente al servicio real.

Apenas media hora después de la marcha de Harry, su mujer Meghan, que desde ayer es ‘rider’ de Glovo, se negó rotundamente a entregar una Royal Burger al mismo palacio al considerar que el pedido solo buscaba provocar.