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Los expertos aconsejan lamer el techo de la cocina porque es donde están las vitaminas del zumo

Un estudio coordinado por la Fundación Española de Nutrición (FEN) presentado esta semana echa por tierra definitivamente el mito de que las vitaminas del zumo de naranja «se escapan» si uno tarda demasiado en bebérselo. «No es verdad, es una estupidez extrañamente difundida: ¿Cómo van a escaparse?», sentencia el doctor Roberto Freixas, líder de la investigación. «Las vitaminas se quedan pegadas al techo de la cocina o donde quiera que esté el vaso, y ahí se quedan, como es natural», aclara el especialista.

El informe asegura que su conclusión es «de lógica aplastante», y matiza que la creencia común «solo es parcialmente cierta si el zumo está al aire libre, pero sigue siendo una apreciación inexacta, pues las vitaminas suben, como un globo de helio, y se quedan flotando, transportadas por el viento».

Más allá de desmontar el mito, este estudio tiene aplicaciones prácticas sumamente interesantes desde el punto de vista nutricional: «Los techos de las cocinas están rebosantes de vitaminas», razona Freixas. «Basta con subirse con una escalera una vez al mes y lamer la superficie para recuperar todas las vitaminas que no pudimos retener en el vaso», explica.

La FEN aconseja, eso sí, lamer el techo de la cocina con moderación «para no engordar de golpe», pues el estudio precisa también que las vitaminas del zumo de naranja no son las únicas que acaban pegadas en el techo. Junto a ellas, se pueden encontrar también restos de grasa, café y, si estamos hablando de un piso de estudiantes, «incluso bragas usadas».

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