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Un médico, obligado a darle la vuelta a un padre y azotarlo en el culo porque se desmayó durante el parto

TUVO QUE SER TRASLADADO A REANIMACIÓN JUNTO A SU MUJER

«Lloró más el padre que el recién nacido y luego encima se desmayó por la impresión y tuvimos que azotarlo en el culo para que reaccionara». Así relataba ayer el doctor Gonzalo Ramiro, del hospital madrileño de La Paz, el accidentado parto que le tocó atender y en el que apenas pudo prestar atención a la parturienta y su hijo porque fue el padre el que requirió los mayores cuidados. «Primero se agarraba muy fuerte a mi bata porque tenía miedo, no dejaba de preguntarme si todo estaba bien y me distraía», se queja el facultativo. Al caer inconsciente al suelo después de hiperventilar, el padre se abrió una brecha en la frente, lo que alargó el parto casi una hora.

El doctor Ramiro confirma que es cada vez más común la presencia de los padres en los alumbramientos, y su tendencia a dejarse impresionar por lo que ven es muy alta. «Salen todos medio groguis de la sala de partos y muchas veces los tenemos que llevar a reanimación», comenta.

Las enfermeras confirman que la madre tuvo que pasar un tiempo con su marido «practicando el contacto piel con piel» para que el hombre asumiera poco a poco su paternidad. Mientras tanto, el bebé esperaba solo en otra habitación.

«Si se trata del primer hijo, es importante que el padre no vea al bebé enseguida, porque el peso de la responsabilidad le abruma. Hay que mostrarle primero algunas fotografías para que se haga a la idea gradualmente», aconseja la obstetra María Lomar, del mismo hospital, que se declara totalmente contraria a que los hombres asistan al parto.

En estos momentos, el padre evoluciona favorablemente y ha empezado a comer. «Tiene buen color, ha ido todo bien», confirma su esposa mientras le acaricia la cabeza suavemente.