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¿Es tu casa inteligente más inteligente que tú?

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Tener una casa inteligente es cada año más fácil, barato y útil que nunca. Múltiples compañías ofrecen una variedad de productos que pueden facilitarnos la estancia en nuestro hogar con pequeños aparatos que se encarguen de realizar las tareas domésticas. Y aunque a priori estas mejoras facilitan la vida, nadie en su sano juicio querría vivir en una casa que es más inteligente que él. Por eso a continuación nuestros expertos de Idealista te dan las claves para saber si tu casa inteligente es más inteligente que tú.

Tu cerrojo inteligente abre a la primera por mucho alcohol que le hayas echado encima. Cuando tú llegas a casa después de haber tomado varias copas de más, abrir el cerrojo de la puerta requiere entre cuatro y cinco intentos, con los que despiertas a media escalera. Por su parte, los cerrojos inteligentes siempre abren a la primera independientemente del alcohol que les eches por encima. En este punto gana claramente tu casa.

Las cámaras de vigilancia interna jamás tapan la grabación con sus dedos. Puede parecer una comparación injusta porque las casas inteligentes no tienen dedos para estropear las grabaciones que hacen, pero las normas no las hemos inventado nosotros. Aquí la única realidad es que tú, para grabar, siempre acabas poniendo medio dedo en el objetivo y tu casa inteligente no. Otro punto para ella.

El termostato inteligente sabe cómo cambiarte a ti la temperatura pero tú no sabes cómo cambiársela a él. Mientras que el termostato de tu casa inteligente sabe perfectamente cómo subir y bajar tu temperatura, tú todavía no tienes ni idea de cómo subir y bajar la temperatura del termostato. Otro punto para la casa.

Los sensores de presencia jamás se chocan con las esquinas de las mesas. Es cierto que están inmóviles en el mismo punto de la casa, pero también es cierto que la mesa lleva inmóvil en el mismo punto de la casa desde hace cinco años y tú sigues chocándote con su esquina cada vez que te descalzas. Cuarto punto para la casa.

Tu casa inteligente ha escrito este artículo mientras tú sigues sin levantarte de la cama. Pasan de las doce y tú sigues debajo de las mantas mirando el móvil; mientras tanto tu casa inteligente ha escrito este artículo, ha puesto la lavadora, ha activado la aspiradora y ha comprado los cereales que tú te acabaste ayer. Claramente puedes estar tranquilo porque, de momento, tu casa es bastante más tonta que tú.