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La Casa Real, cada vez más cerca de crear una reina con la capacidad de sonreír

EL ÚLTIMO PROTOTIPO EXHIBIDO EN LOS PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS ESTUVO A PUNTO DE ESBOZAR UNA SONRISA

Desde el año 1700, cuando el primer Borbón se proclamó Rey de España, la familia de origen francés ha estado trabajando a destajo en diferentes diseños, rodeándose de los mayores expertos en nanotecnología del mundo. Y ahora, más de 300 años después, gracias a los increíbles avances tecnológicos de los últimos siglos, la prensa ha podido saber que la Casa Real está cada vez más cerca de crear una reina con la capacidad de sonreír.

“Es algo inminente, en los próximos años seguramente aparezca la primera reina consorte con la capacidad de mostrar emociones humanas”, explican desde el laboratorio real situado en el Palacio de la Zarzuela. Otras familias reales en la historia de España también lo intentaron: Margarita de Austria, a principios del Siglo XVII, fue la muestra que más cerca estuvo de conseguirlo. Según diversos historiadores, María Victoria dal Pozzo, única reina consorte producida por la Casa de Saboya, llegó a sonreír durante cerca de tres segundos, pero después su mandíbula falló y su rostro comenzó a arder.

Todos los expertos en la materia coinciden en que el último prototipo exhibido durante la ceremonia del premio Princesa de Asturias estaba muy cerca de sonreír y la Casa Real se ha llevado numerosas felicitaciones por parte de las diferentes monarquías del mundo. “Si se ven las imágenes de la ceremonia, se aprecia que el modelo Letizia Pro 17 tiene una postura al sentarse muy similar a la de un ser humano”, explica un experto en nanotecnología. “Durante segundos su sonrisa es casi indistinguible de la de cualquier persona, lo que es sin duda el mayor avance desde los Reyes Católicos”, aclara.

Aunque la mayoría de los esfuerzos de la Casa Real están centrados en la reina, algunos miembros del equipo técnico ya están trabajando en el reto de crear un rey emérito que pueda caminar con autonomía durante al menos 150 metros sin caerse al suelo y romperse la cadera.