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Cómo burlar al carterista que te siguió en el metro y que ahora vive en tu casa

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El auge de los carteristas en España está llegando ya a nuestras viviendas. Se calcula que, a día de hoy, cerca del 20% de los propietarios vive con uno en su casa. Para aprender a convivir con esta lacra, esta semana nuestros expertos de Idealista te enseñan cómo burlar al carterista que te siguió en metro y que ahora vive contigo, acechando tus pertenencias.

Lleva tus pertenencias siempre bien agarradas cuando vayas del salón a la cocina. No importa que se trate de un trayecto de apenas cuatro metros, el carterista que ahora vive en tu casa aprovechará cualquier mínimo descuido para hacerse con tus cosas. Si no quieres quedarte sin ese bocadillo de mortadela con aceitunas antes de poder hincarle el diente, camina con los ojos bien abiertos.

Evita dormir más de cinco minutos seguidos. Los carteristas de tu casa esperan con paciencia a que te duermas para robarte tus bienes más preciados. La mejor solución es no dormir más de cinco minutos seguidos. En lugar de acostarte durante ocho horas en la cama, lo mejor es que alternes pequeñas siestas de tres a cinco minutos durante el transcurso de todo el día.

Ten siempre vigilado al carterista incluso cuando esté utilizando tu baño. Hay que tener cerca a los amigos pero todavía más cerca a los enemigos. Sigue al carterista por toda tu casa, controla todos sus movimientos. Incluso cuando se meta en tu baño a hacer sus necesidades entra con él y no dejes de mirarlo ni un segundo. Así evitarás que te robe.

No veas la tele, leas libros o hagas cualquier actividad que pueda distraerte. Tienes que estar siempre alerta. Olvídate de distracciones que te puedan hacer perder todos tus objetos de valor. Las series, libros, comida o amigos tendrán que desaparecer de tu casa para siempre o el carterista aprovechará para robarte mientras tu atención esté centrada en ellos.

No introduzcas nada de valor en tu vivienda. Aprende a dejar todos tus objetos de valor en la calle. No guardes absolutamente nada en tu casa o desaparecerá antes de que te quieras dar cuenta.

Monta una patrulla ciudadana junto a tu pareja e hijos. Si ves que el problema persiste, quizás lo mejor sea tomar medidas más drásticas. Reúne a tu pareja y a tus hijos en una de las habitaciones y comienza a organizarlos para patrullar la casa con mano de hierro. Enséñales a usar armas de fuego y entrénalos para perder todo atisbo de piedad. El carterista no volverá a atreverse a actuar.

Deja que el carterista te robe todo lo que quiera, síguelo al metro y después róbale tú. Si ninguna de las opciones anteriores te ha funcionado, lo mejor es simplemente dejar que el carterista te robe todos tus objetos de valor, seguirlo al metro y después robarle a él. Además de recuperar tus cosas, podrás hacerte con las de mucha otra gente.