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La OMS asume que, si hacer el ridículo no disuade a los vapeadores, el riesgo para la salud tampoco lo hará

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tirado la toalla en su lucha contra el uso de los cigarrillos electrónicos. En el último informe sobre los sistemas electrónicos de administración de nicotina, la entidad reconoce que «concienciar a los consumidores de que vapear es exponerse a elementos tóxicos no tiene sentido si ni siquiera les importa ir por la calle chupando un plástico como si fuesen tontos».

Los expertos admiten que la gente que consume cigarrillos electrónicos «se ha rendido», y muestra de ello es que ni siquiera conservan el sentido del ridículo. «Han perdido la autoestima y por lo tanto también el instinto de conservación», lamentan. «Nadie que se respete a sí mismo va por la calle con esa especie de bolígrafo ridículo en la boca», concluyen los especialistas.

La OMS no descarta que, en un futuro cercano, los actuales «vapeadores» terminen chupando «cosas aún más absurdas, tales como pelotas de nicotina, dildos con aromas o incluso su propio dedo pulgar impregnado de nicotina».

De momento, según los científicos, «la vacuna contra la vergüenza propia y ajena no existe».