El juicio por el caso de la destrucción de los discos del hijo de Luis Bárcenas acaba sin culpables. El magistrado Eduardo Muñoz de Baena ha decidido absolver a más de ochenta mil españoles al considerar que no hay suficientes pruebas para condenarlos. Según argumentaban las acusaciones populares, en pleno escándalo por el éxito del grupo Taburete, los imputados borraron, rayaron y rompieron los cedés del hijo del extesorero del PP. La fiscalía pedía su absolución.

El magistrado considera que en el juicio no ha quedado acreditado que los acusados -miles de ciudadanos de todos los puntos de la geografía española-, en el momento de la destrucción de los discos, tuvieran la intención de eliminarlos para así impedir o dificultar la difusión de la música de Taburete. Les aplica el principio in dubio pro reo -ante la duda, se debe fallar a favor del acusado- y resta además gravedad a los hechos argumentando que el valor de la música grabada en los discos es “nulo”, al margen del coste material del soporte donde se registró. Contra la sentencia cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid.

En la sentencia, de 74 folios, el magistrado Muñoz absuelve también a otros cientos de españoles que habían manifestado su intención de introducir los restos punzantes de los discos ya destruidos en el recto de Willy Bárcenas.