Después de leer en las redes sociales el titular “Amazon is Burning: Some families lost everything”, a un joven de Valencia le ha dado un vuelco el corazón y, por un momento, ha creído que todo su mundo se reducía a cenizas. “El mayor susto de mi vida, tendrían que prohibir esos titulares sensacionalistas”, protesta el afectado, que pensó que se había declarado un terrible incendio en la compañía estadounidense de comercio electrónico, a la que él encarga una media de diez productos al mes.

Juan B. dice estar ahora “mucho más tranquilo, aliviado” porque ha podido comprobar que las noticias hacen referencia al terrible incendio en la Amazonia brasileña, tildada hoy de “crisis internacional” por parte del mandatario francés Emmanuel Macron. “Estoy esperando que me llegue una cámara GoPro para grabarme haciendo surfing, por un momento he pensado que lo iba a perder todo”, comenta el millennial. Asegura que lo ocurrido es “un toque de atención” para que “la comunidad internacional proteja a una empresa tan importante de la que dependen millones de personas”.

“Si lo piensas, los servidores no dejan de ser máquinas que se calientan y una sola chispa podría derivar en una tragedia irreparable”, explica. “No creamos que somos invulnerables”, insiste. Reconoce que “ahora está todo bien”, pero el susto le ha servido para vivir en sus propias carnes “esa sensación de indefensión absoluta”.

“Yo supongo que tienen extintores en todos los almacenes y que hay regulaciones de seguridad y todo eso, pero desde que mi mente ha imaginado miles de paquetes ardiendo ya no puedo pensar en otra cosa, tendré pesadillas seguro”, comenta Juan.