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Que tu casa no salga de casa y otras señales que indican que está deprimida

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El bienestar de nuestra vivienda es muy importante. Debido al vertiginoso ritmo de vida de la actualidad, los inquilinos cada vez pasan menos tiempo en sus casas, lo que provoca que estas se sientan solas y en algunos casos se acaben deprimiendo. Este trastorno es muy peligroso porque puede reducir considerablemente su valor de mercado. Si sospechas que tu casa se está deprimiendo, a continuación nuestros expertos de Idealista comparten las seis principales señales a tener en cuenta.

Tu casa no sale de casa. Si, siempre que llegas a casa, tu casa está en casa, si no recuerdas la última vez que te encontraste a tu casa por ahí y si no conoces a nadie que haya invitado a tu casa a su casa, es muy probable que tu casa haya perdido las ganas de vivir y se haya encerrado en sí misma, lo cual es muy preocupante.

Cuando empezaste a vivir en tu casa, medía 50 metros cuadrados y ahora está cerca de los 100. Si notas que tu casa se ha dejado, si cada vez los pasillos son más anchos, las habitaciones se van llenando de más cosas cada año y si el tamaño de la vivienda no hace más que crecer, probablemente tu casa esté sufriendo una depresión y necesites tomar medidas.

Tu casa no quiere ver a otras casas. Si, por mucho que animas a tu casa a que vaya a ver otras casas, al final siempre se acaba quedando en el mismo sitio de siempre, seguramente ha perdido la autoestima y no quiere estar cerca de otras casas porque se siente amenazada por ellas.

Tu casa se hace grietas a sí misma en las paredes. Esto ya empieza a ser muy preocupante porque, si estas autolesiones se producen a menudo, los cimientos de la vivienda pueden colapsar y se puede producir un derrumbamiento que te coja dentro.

El agua de las goteras de tu casa es salada. Si cada noche emana del techo una gotera de agua salada, probablemente lo que esté sucediendo es que tu casa está llorando aprovechando la soledad de la oscuridad. Coloca un cubo en el suelo y acaricia las paredes con la mano, es la única manera de poder ayudar a tu casa.

Tu casa se ha tirado por la ventana. Si un día llegas a tu calle y te encuentras a tu casa destrozada en el suelo pero con una ventana en perfecto estado, seguramente lo que ha pasado es que tu casa ha decidido tomar el camino fácil y quitarse de en medio. Por suerte, en Idealista hay miles de casas que no están deprimidas esperando a que entres a vivir en ellas.