Después de años soportando que les toquen las ubres varias horas al día para luego dejarlas a medias, muchas vacas han asegurado esta semana que preferirían menos preliminares y que los granjeros fueran directos al grano. “Oye, que no mordemos a nadie”, declara una preciosa vaca rubia gallega.

Estos mamíferos artiodáctilos sufren mucho estrés debido a que los granjeros las manosean constantemente pero sin reparar nunca en su placer. “Mucho tocar y tocar pero al final nada”, reconocen con frustración. “Al final te acabas comiendo el tarro pensando que quizá lo que pasa es que estás demasiado gorda”, explica una joven vaca frisona.

Las vacas también han reconocido que no les importaría que les dieran un buen bistec de vez en cuando en lugar de tanta hierba. “Tenemos cuatro sub-estómagos y 32 dientes”, recuerdan. “La carne debe de estar muy buena porque todas las vacas que conocemos que han ido a una churrascada nunca han vuelto aquí a por hierba”, añaden.

Al cierre de la edición, los granjeros se han defendido diciendo que es difícil fijarse en las vacas cuando estás acostumbrado a vivir rodeado de ovejas.