La pasada madrugada, los boxeadores argentinos Gustavo Alberto Grondona, alias “el toro de La Plata”, y Enrique Manuel Gaviria, también conocido como “el loro de Necochea”, sorprendieron a las decenas de aficionados que se encontraban en el pabellón municipal de La Patriada, en el barrio Santa Rosa de Buenos Aires, al optar por solucionar sus diferencias hablando en lugar de peleando.

En lugar de abuchear, los aficionados argentinos que habían acudido a ver el combate decidieron explicar durante horas cómo les hacía sentir ese inusual cambio de planes, mientras los dos púgiles conversaban en el centro del ring ante la confusión de los árbitros. “Fue uno de los combates dialécticos más apasionantes y largos que he visto en años de boxeo”, asegura Matías José Crespo, locutor porteño con más de 30 años de experiencia.

Según se puede ver en las imágenes de la velada, los dos boxeadores hablaron durante diez asaltos sin parar tratando de hacerse con la victoria mediante la fuerza de la palabra. “Gustavo dominó muy bien la ironía y mostró una muy buena voz, pero el uso de las analogías que empleó Enrique estuvo a otro nivel”, sentencia Crespo. Al término del último asalto, los árbitros determinaron que ambos habían empatado en puntos, comas y signos de exclamación.

Tras más de 30 horas de diálogo, y viendo que era imposible deshacer el empate, finalmente los dos boxeadores han concluido que hablando no se soluciona nada y han vuelto a los puñetazos.