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Descubre, tras quince años viendo la tele incómodo, que la butaca es reclinable

Esta semana se ha encontrado una explicación a los problemas de espalda que sufre Paulino Rubiales, un vecino de 66 años de Ávila. Tras quince años viendo la tele incómodo, ha descubierto que la butaca es reclinable. “No sé dónde toqué, pero el respaldo se echó para atrás y me quedó la espalda totalmente recta”, explica todavía impresionado.

Según fuentes cercanas a su domicilio, desde la adquisición de esa butaca Paulino siempre veía la tele encorvado, con su espalda inclinada unos treinta grados. “Pensábamos que le gustaba de esa manera, nosotros sí la reclinábamos, es una butaca muy cómoda”, explica su mujer. “Cada vez que yo la usaba, la volvía a dejar encorvada pensando que era como él la quería”, reconoce su hijo. Paulino llegó a instalar un espejo en el suelo para poder ver la parte superior de la tele.

El hombre también acaba de descubrir, tras años viendo imágenes borrosas, que no le había quitado el plástico a la pantalla del televisor. “Yo se lo quitaba para ver la serie que me gusta pero luego lo volvía a colocar porque pensaba que mi marido quería proteger la tele”, aclara su mujer. “Es una tele de alta definición, muy cara”, añade.

Al cierre de la edición, Paulino se ha derrumbado y también ha reconocido que fue él quien rellenó con masilla el hueco de la butaca con sitio para un vaso. “Pensaba que la habían rematado mal”, asegura. Ahora tendrá que seguir dejando la lata de cerveza en el suelo.