A fin de buscar el máximo recato posible y “garantizar la seguridad de todo el pasaje”, Vueling ha anunciado esta semana que cubrirá a todos sus aviones con jerséis y camisas. Lo hace unos días después de impedir volar a una pasajera que lucía demasiado escote y a la que, aparentemente, se dejó en tierra por motivos de seguridad.

“Es muy inseguro que pasajeros y aviones vayan enseñando todo el ‘fuselaje’ por ahí porque la tripulación se pone nerviosa”, explica un portavoz de la aerolínea. “Los aviones están especialmente expuestos porque todo el mundo los ve desde abajo, de ahí que hayamos decidido vestirlos”, añade.

Así pues, a partir de ahora, tanto los pechos de las pasajeras como los pechos de las aeronaves deberán ir tapados porque, si no, podría producirse percances graves. Las viajeras que se empeñen en subir al avión con pechos demasiado grandes deberán facturarlos.

La nueva vestimenta de los aviones supone un importante obstáculo para la aerodinámica de los aparatos (de 37 metros de largo y 45 toneladas de peso), lo que incrementará la cantidad de combustible necesaria para levantar el vuelo. El coste se añadirá al billete bajo el concepto de “tasas morales”.

Tanto Vueling como el resto de compañías han confirmado en un comunicado que todos los pasajeros pueden seguir descalzándose en el avión con total libertad.