Sucedió a las diez de la mañana, según fuentes oficiales del Hospital Povisa de Vigo. Mientras la jornada transcurría con total normalidad, un bebé prematuro nació con 50 años de antelación provocando una gran conmoción entre los trabajadores del edificio. “Llegó de manera totalmente inesperada, cuando nos quisimos dar cuenta ya estaba sentado en una camilla de la sección de ginecología”, relata una de las primeras enfermeras en encontrarse con la criatura.

“Entró caminando por la puerta bastante desorientado, le preguntamos el nombre y enseguida nos dimos cuenta de que no le tocaba nacer hasta dentro de 50 años”, explica Cristina Ramiro, la mujer que se encontraba en la recepción en el momento de los hechos. “Se quedó muy sorprendido al enterarse de que estábamos en 2019, sin duda no se esperaba haber llegado tan pronto”, añade. “En su cara se podía ver el miedo a la bronca que algún día le echarán sus padres”, dice.

Al tratarse de un ser humano completamente formado, el personal médico del centro ha descartado meterlo en una incubadora. Sin embargo, como sus padres aún no han nacido y nadie le espera hasta 2069, tendrá que quedarse en la sala de espera del hospital. “Allí hay una máquina de café por si quiere ser persona”, aclaran los médicos. El bebé prematuro se verá obligado a esperar a que nazcan sus padres y, en cuanto lo hagan, deberá hacer todo lo que esté en su mano para conseguir que se enamoren. “Si se despista podría dejar de existir”, alertan desde ginecología.

No es la primera vez que en Galicia se produce un caso de este tipo. En 2014, un bebé apareció en el cementerio tras nacer con 50 años de retraso. Como su madre llevaba muerta desde los años 80, la criatura tuvo que ser acogida por el cura de la parroquia y vivir para siempre como un huérfano.