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Pablo Iglesias sale corriendo al aeropuerto para decirle que sí a Pedro Sánchez antes de que suba al Falcon

EL PRESIDENTE EN FUNCIONES LE HA OFRECIDO EL MINISTERIO DE SU CORAZÓN

Después de que el Gobierno en funciones haya dado por «totalmente rotas» las negociaciones con Unidas Podemos, esta mañana Pablo Iglesias ha cogido un taxi a toda prisa en dirección al aeropuerto para decirle que sí a Pedro Sánchez antes de que el presidente en funciones se subiera al Falcon y se fuera para siempre. Al líder de Unidas Podemos se le ha podido ver corriendo por la terminal con gesto desencajado en busca del candidato socialista.

Tras chocarse con numerosos pasajeros, caerse sobre diversas pilas de maletas y saltar por encima de las vallas de seguridad, Iglesias ha conseguido llegar a la pista en la que el Falcon de Sánchez estaba a punto de despegar. “No puedo dejar que te vayas”, le habría gritado el secretario general de Podemos según testigos oculares. “He sido un idiota”, habría dicho agarrando al socialista de la mano. “Tenía miedo, Pedro, estaba asustado, pero ahora lo único que tengo claro es que quiero formar gobierno contigo”, habría añadido un Iglesias todavía sin aliento debido a la carrera por el aeropuerto.

Sánchez, que según los trabajadores del aeropuerto había estado mirando una y otra vez hacia atrás esperando a alguien mientras hacía cola para entrar en el Falcon e irse directo a unas segundas elecciones, no pudo evitar emocionarse ante las palabras de Iglesias. “Yo también he hecho muchas tonterías”, se disculpó el presidente en funciones mirando fíjamente a los ojos del candidato de la formación violeta. “Me equivoqué, te ofrecí una vicepresidencia social y tres ministerios, pero lo que siempre quise ofrecerte fue mi corazón”, declaró ante las miradas expectantes y emocionadas de los demás pasajeros.

Tras esas preciosas palabras, los dos candidatos se fundieron en un apasionado beso que provocó el aplauso de todos los presentes. “Viviremos juntos en La Moncloa y no volveremos a separarnos”, se han prometido entre lágrimas. La escena ha sido tan bonita que incluso una azafata que estaba pasando un mal día ha recuperado la fe en el Estado de Derecho.