“Cuando en la noche electoral el señor Ábalos dijo que el PSOE intentaría gobernar en solitario, nos pusimos ya a diseñar un Ejecutivo estable para después de unas segundas Generales”, ha revelado esta mañana el líder del Partido Popular, Pablo Casado, quien asegura que desde el pasado mes de abril ha estado negociando “con la necesaria discreción y responsabilidad” junto a sus socios, los representantes de Ciudadanos y Vox, un gobierno de coalición. “En noviembre España recuperará la senda de la estabilidad”, ha prometido confiado.

Casado ha querido agradecer “a las fuerzas de izquierda y extrema izquierda” el margen de tiempo que han brindado a la oposición para diseñar un plan para el país “sin prisas y sin teatro”. Mientras Pablo Iglesias y Pedro Sánchez seguían exhibiendo su incapacidad para el acuerdo, Albert Rivera suscribía en secreto un pacto en virtud del cual ostentará la vicepresidencia del Gobierno tras la derrota de la izquierda en los próximos comicios. Vox, por su parte, asumirá las competencias en materia social, centrándose especialmente en el área de inmigración. Admite Casado que “con Vox el principal escollo fue decidir si se suprimía Igualdad o se le cambiaba el nombre por otro más ambiguo que permitiera no hacer nada, y al final optamos por convertirlo en la cartera de Asuntos domésticos y Maternidad”. Dice, sin embargo, que ni siquiera en este caso hubo “la más mínima tensión”, pues se estaba de acuerdo en las líneas generales y en los intereses de España.

Los tres líderes de la derecha se han felicitado públicamente esta mañana en un encuentro en la Plaza de Colón, en Madrid, agradeciendo de antemano el apoyo del electorado. “Lamentamos el trámite de tener que volver a las urnas, pero no todo el mundo vota bien a la primera”, señalaba Rivera.

Al cierre de la edición, Pablo Iglesias seguía exigiendo mayores competencias en pobreza infantil, energía y derechos de los animales.