Habiendo comprobado hace años que las cucarachas son los únicos seres capaces de sobrevivir en medios con elevadas tasas de radiación, un equipo de científicos británicos ha podido reproducir a escala humana las características que convierten estos animales en indestructibles. El resultado es un disfraz de tela con piezas de plástico blando que, según los expertos, “hubiera evitado todas las muertes que provocó el terrible accidente de la central de Chernobyl, aunque sí habría habido risas y burlas”.

“Estéticamente es un desastre, desde luego tendríamos que aprender a vivir en un mundo sin dignidad personal”, reconocen esta semana los investigadores en su artículo publicado en la revista “Science Journal”. Aseguran, eso sí, que “funcionaría también sin tener que ir a cuatro patas, que no es poca cosa”.

¿Qué tiene ese disfraz de cucaracha para burlar los efectos mortales de la radiación? Según sus responsables, “la radiactividad es peligrosísima pero al mismo tiempo bastante tonta, con que te camufles un poco y te confunda con una cucaracha, no te afecta”. Lo que sí han podido comprobar es que, con el disfraz de cucaracha puesto, “el insecticida se convierte en el nuevo peligro para el hombre”.

El disfraz de cucaracha está sustituyendo a los tradicionales trajes blancos en las centrales nucleares y otras zonas expuestas al peligro de la radiactividad. Se cree que, en breve, cualquiera que vaya al médico para hacerse radiografías tendrá que quitarse la ropa y hacerse pasar por una cucaracha como medida de seguridad.

El artículo de los científicos va un poco más allá y sugiere la posibilidad de que las cucarachas, siempre con una patita por delante del resto, ya estén disfrazándose de humanos para lograr puestos de responsabilidad en empresas y gobiernos.