Unos días después de que se cumplieran los 50 años de la llegada del primer ser humano a la Luna, la NASA ha admitido que puso en marcha una misión fallida para clavar 50 velas gigantes en la superficie del satélite. “Los módulos se han insertado perfectamente en la roca lunar y ya solo queda encender las velas y pensar un deseo, pero ya vamos tarde”, expresa un emocionado Buzz Aldrin, invitado al despegue de los 50 proyectiles.

Las 50 velas fueron repartidas de manera equitativa por la cara visible del satélite terrestre, donde cinco astronautas fueron los encargados de fijar las bases al suelo para que se mantuvieran en pie. La misión requirió 20.000 toneladas de cera y más de 300 kilómetros de mecha. “Cuando se iluminen todas, si conseguimos encenderlas, se producirá una imagen preciosa. Qué lástima que Neil Armstrong ya no esté entre nosotros para apagarlas”, admite Jim Brindestine, director de la agencia espacial, mostrándose confiado en encender todas las velas en los próximos días.

“Si tardamos unos días más, esperaremos un año y añadiremos una vela, pero es verdad que no tendrá la misma gracia”, dicen desde la NASA.

En estos momentos, y días después del aniversario, los cinco astronautas siguen siendo incapaces de encender las velas. La NASA culpa a la ausencia de oxígeno en el satélite terrestre de este inconveniente, al tiempo que lamenta no haber planificado la misión un poco mejor. “Nos dejamos llevar por la emoción del aniversario y no nos paramos a pensar en los pequeños detalles”, lamenta Bridenstine. A no ser que la NASA consiga replicar las condiciones atmosféricas terrestres en la Luna, las velas pasarán completamente desapercibidas y nadie jamás se dará cuenta de su presencia.

Esta semana se ha sabido que la Academia de Cine Estadounidense entregará un Oscar póstumo a Stanley Kubrick, aunque enseguida ha aclarado que ambos sucesos no guardan ninguna relación.