Afortunadamente, la sociedad está muy sensibilizada y cada vez hay más personas que están totalmente en contra de que las marcas de ropa vendan sus prendas a precios elevados. Por desgracia, la única manera de mantener los precios bajos es utilizando mano de obra infantil en países pobres. Como es difícil ponerse de acuerdo sobre cuál de las dos cosas es peor, hemos enviado a nuestro reportero a investigar durante una semana. ¿Con qué opción se habrá quedado?

Comodidad

Comprar ropa barata gracias a que, a miles de kilómetros, niños que ni conoces y que igual son unos cretinos están siendo explotados es muy cómodo, porque si no te gusta una prenda te puedes comprar otra y puedes tener muchísima ropa diferente. Por el contrario, si toda la ropa fuera cara porque las marcas se empeñasen en respetar los derechos humanos, ir de compras sería muy incómodo porque habría que pensar muy bien lo que te vas a llevar.

Seguridad

Al llevar ropa barata gracias a la mano de obra infantil, es muy difícil que alguien te robe porque cualquiera puede comprarse una camiseta y unos pantalones. Si la ropa fuera cara, no solo perderían su trabajo miles de niños, es que además vendrían a España a robarte la ropa cara con la que te vistes.

Emoción

Pocas cosas son más emocionantes que entrar en una tienda y saber que puedes comprar decenas de cosas. También es muy emocionante saber que la ropa que has dejado tirada en el probador y que no piensas llevarte, porque te hace la cintura un poco ancha, ha sido confeccionada a miles de kilómetros de ti por un simpático chaval. Por su parte, pagar mucho por algo que siempre ha sido barato como la ropa es lo menos emocionante del mundo.

Disponibilidad

Si una cosa tienen los niños es energía, juventud y ganas de comerse el mundo, así que la cantidad de prendas que pueden coser al cabo de un día es enorme. Con ellos trabajando nunca te faltará de nada. En cambio, si las marcas empiezan a emplear a personas mayores de edad y les pagan sueldos dignos, la productividad bajará muchísimo y te costará encontrar esa camiseta que tanto te gustó al verla en la web de la tienda.

Culpabilidad

Cuando una marca decide explotar a cientos de niños para que cosan tu ropa, en realidad lo que están haciendo es toda una declaración de amor hacia tu persona, demostrando lo mucho que les importas como cliente. Si lo piensas detenidamente, te quieren tanto que están dispuestos a violar derechos humanos de otros para hacerte feliz a ti. Habría que ser muy desagradecido y tener muy poca ética para no apreciar el gesto.

Conclusión

Después de analizar mucho el tema, mi conclusión es que, aunque el trabajo infantil no me parezca bien, lo cierto es que es más fácil que unos niños de a saber dónde se acostumbren a jornadas laborales de 16 horas a que yo me acostumbre a pagar más por algo que siempre he tenido a un precio bajo. Además, la alegría que le debe de provocar a cualquier crío el momento de poder salir de la fábrica después de todo el día cosiendo es algo de lo que no les deberíamos despojar.