A todos nos ha pasado que nuestro padre, antes de quedarse dormido en el sofá con el Tour de Francia, nos ha pedido que le despertemos a las cinco porque tiene que llevar el coche al taller a causa del ruido que ha empezado a hacer el catalizador. Sin embargo, al llegar las cinco, lo hemos despertado y nos ha gritado por despertarle, así que en la siguiente ocasión no lo hemos despertado y también nos ha gritado. Para saber cómo actuar en el futuro, hemos enviado a uno de nuestros reporteros a casa de su padre a despertarlo a las cinco y a dejarlo dormir hasta las siete. ¿Con qué opción se habrá quedado?

Esfuerzo

Despertar a tu padre a las cinco requiere de mucho esfuerzo porque lo último que tu padre quiere hacer es levantarse del sofá. Durante minutos tendrás que soportar una serie de reproches y descalificaciones muy graves que sin duda no mereces porque solo estás haciendo lo que él te pidió. Por el contrario, si dejas que se duerma, también tendrás que soportar reproches y calificaciones, pero al menos te habrás ahorrado el esfuerzo de despertarlo.

Comodidad

Si despiertas a tu padre a las cinco, tú también tendrás que despertarte a las cinco, lo cual es muy incómodo porque hace calor y se está muy bien en el sofá. En cambio, si no despiertas a tu padre a las cinco, podrás dormir plácidamente hasta que él se despierte y te empiece a gritar.

Bienestar

Es cierto que si tu padre no lleva el coche al taller para que le miren el catalizador, probablemente acabe perdiendo el trabajo porque no podrá seguir repartiendo los recambios, eso le impedirá afrontar el pago de la hipoteca y acabaréis en la calle. De todos modos, si lo despiertas, se pondrá tan pesado que, honestamente, preferirás dormir en un cajero antes que hacerlo cerca de él.

Autosatisfacción

La sensación de despertar a tu padre a las cinco de la tarde con palmaditas en la cara es realmente satisfactoria, pero ver su rostro desorientado e impotente al entender que se ha hecho demasiado tarde para llevar el coche al taller es insuperable.

Tiempo

Despertar a tu padre a las cinco te llevará entre 15 y 20 minutos de lucha contra un hombre manejado por su subconsciente y sus instintos más primarios. Dejar que se quede dormido no te quitará ni un segundo.

Emoción

Cuando despiertas a tu padre a las cinco, la emoción de recibir un guantazo en cuanto abra el primer ojo está presente desde el principio, pero si no lo despiertas, la emoción de recibir un guantazo en cualquier momento te tendrá alerta durante el resto del día.

Consecuencias

Si no despiertas a tu padre de la siesta, se quedará sin llevar a arreglar el coche y le habrás hundido la vida para siempre; si lo despiertas y arregla el coche gracias a ti pero aún así te grita, desearás hundirle la vida para siempre y quizás nunca tengas la oportunidad de hacerlo.

Conclusión

Después de despertar a mi padre de la siesta a las cinco y después de no despertar a mi padre de la siesta a las cinco, mi conclusión es que lo que le pasa al coche no tiene que ver con el catalizador sino que viene del golpe que le di el viernes por la noche cuando se lo cogí sin que se diera cuenta.