El sábado, el Orgullo se topó con un conflicto provocado por la presencia de Ciudadanos, a pie tras una pancarta naranja, en la marcha en Madrid. Hubo gritos, insultos, una sentada pacífica para impedir el paso de la comitiva del partido naranja que retrasó la salida de las carrozas más de una hora y media y algún lanzamiento de agua, botellines de plástico y latas de cerveza vacías. Tras estos “episodios de violencia y desafío al orden constitucional”, en palabras de Albert Rivera, la formación ha exigido a Pedro Sánchez esta misma mañana que aplique el artículo 155 de la Constitución al colectivo LGTB “hasta que se restaure la normalidad institucional”.

Rivera ha sido visto a primera hora de la mañana ayudando a los empleados de la limpieza a retirar de la vía pública banderas y distintivos del Orgullo LGTB. “No vamos a permitir que una minoría violenta se adueñe del espacio público, que es de todos”. Insistía ante la prensa en que “el Estado tiene que tomar el control del colectivo LGTB hasta que quienes lo integran acaten la Constitución y cesen los ataques a las fuerzas democráticas”.

“155, por el culo te la hinco”, gritaban algunos simpatizantes de Ciudadanos, pero también de Vox, que se han unido a Rivera. “Quita, ya lo hago yo, esto es cosa mía”, insistía Albert Rivera a Santiago Abascal, que no ha tardado en presentarse también en la plaza de Colón de Madrid para retirar distintivos junto a su socio.

Mientras tanto, Inés Arrimadas se personaba en una comisaría del centro de la capital para mostrar a los agentes dónde recibió exactamente los chorros de agua “de la minoría violenta fascista y homosexual”.