Después de dos años aburrido en Bruselas y con la intención de relajarse un poco, Carles Puigdemont planea pasar las vacaciones en España aprovechando que en agosto no habrá nadie. El expresidente de la Generalitat podrá volver a su hogar, aunque no verá a ninguno de sus seres queridos porque todos se encontrarán fuera.

Los pocos que se hayan quedado, aunque lo vean, pensarán que están alucinando debido al fuerte calor y a la insoportable humedad, especialmente en la capital de Cataluña. Este es, al menos, el argumento que esgrime el líder independentista.

De esta manera, el presidente en el exilio pasará a ser el presidente en el estío. “Me encargaré personalmente de que todos los catalanes y catalanas disfruten de sus vacaciones como es debido”, ha anunciado todavía desde Waterloo. Puigdemont pisará suelo español el uno de agosto y se quedará en él hasta el 31, aprovechando que la Justicia española se para completamente en el octavo mes del año.

Debido al tiempo que lleva fuera, los gustos del político catalán se han vuelto más europeos, así que no se descarta que se le pueda ver borracho en Magaluf, saltando de un balcón en Mallorca o pagando grandes cantidades de dinero por una discreta paella y una insalubre sangría.