Después de que el nuevo Ayuntamiento de Madrid acabase con las restricciones a los vehículos privados en el centro de la capital, ahora José Luis Martínez-Almeida, el nuevo alcalde, ha decidido retirar los dos leones de la escultura de la diosa Cibeles y añadirle un motor diésel al carro. “Creemos que con un poco de esfuerzo podremos hacer de Madrid la ciudad más tóxica del mundo”, asegura.

Miles de madrileños, que estaban hartos de que este símbolo de la ciudad no contribuyera a contaminarla, se han sentido aliviados al ver el humo negro que ahora sale de la escultura. “Paseabas por su lado y te sentías como si estuvieras en la sierra, era muy desagradable”, reconoce una vecina de la zona.

“Ahora la miras y tienes la sensación de que la ciudad está en movimiento, que pasan cosas”, dice otro ciudadano.

Las medidas para acabar con la falta de contaminación no se acaban aquí. El alcalde ya ha renunciado a su despacho y trabajará en el coche dando vueltas alrededor del edificio del consistorio. “Así estaré más en contacto con la gente”, aclara. Para ganar espacio en las aceras, la nueva administración ya ha anunciado que se deshará de todos los contenedores verdes, azules y amarillos. “Volveremos a tirar toda la basura en el mismo sitio como se ha hecho siempre”, anuncian.

Al cierre de la edición, la prensa asentada en Madrid ha informado de que el tridente del dios Neptuno ha sido sustituido por una enorme barra de plutonio.