Desgraciadamente, la ley no siempre es infalible y hay personas que cumplen condenas injustas. Este es el caso de Felipe Cubillas, un preso de la cárcel de A Lama, en Pontevedra, que cumple tres años de prisión cuando debería estar cumpliendo por lo menos diez. Con la intención de arreglar el asunto, Cubillas ha empezado a estudiar Derecho para ser juez y poder aumentar su condena.

“El juicio estuvo lleno de irregularidades, no se admitieron pruebas cruciales que demuestran mi absoluta participación en los hechos”, asegura el preso en busca de justicia. “En su día me pareció estupendo, pero estudiar Derecho me ha abierto los ojos y una persona como yo no puede pisar la calle tan pronto”, añade. “Lo que tiene ponerse a estudiar. Te cambia completamente la visión de las cosas”, agrega.

Cubillas, a quien el conocimiento de la ley ha abierto los ojos, considera ahora que merecía muchos más años de reclusión y que la condena del juez es injusta. “Mi intención es conseguir que se repita el juicio para ser yo el que pueda decidir cuál es mi condena”, reconoce. “Yo estaba allí en el momento de los hechos, así que sé perfectamente lo que pasó, y tengo derecho a una acusación digna”, argumenta. “Si me tengo que comer diez años me los comeré, pero ha llegado el momento de hacer justicia”, sentencia.

Cuando acabe de estudiar Derecho, Cubillas preparará unas oposiciones para ser funcionario de prisiones y tratar de evitar una posible fuga por su parte.