Señalando las nubes negras y la extraña grieta que se ha formado en el cielo sobre el Valle de los Caídos conforme se acercaba el día señalado para la exhumación del dictador Francisco Franco, el Tribunal Supremo ha decidido suspender cautelarmente la operación en la que el Gobierno de Pedro Sánchez trabaja desde prácticamente su llegada a La Moncloa. Según cinco magistrados de la sección cuarta del Tribunal Supremo, exhumar a Franco podría ser “extraordinariamente perjudicial para el interés público por las singulares y únicas circunstancias que concurren en este caso y que ponen en marcha fuerzas desconocidas que ningún español vivo puede realmente comprender”.

“Hay fuerzas que es mejor ignorar y pobre del que se atreva a perturbarlas”, han dicho los magistrados por unanimidad.

A juicio del tribunal, levantar la losa de Franco tras 43 años sin tocarla provocaría “un grave trastorno para los intereses públicos encarnados en el Estado y en sus instituciones constitucionales, habida cuenta de la significación de don Francisco Franco”.

“Por no hablar de las nubes negras y del vórtice de energía maligna que se han ido formado encima del Valle de los Caídos desde que Sánchez anunció que iba a exhumar a don Francisco Franco”, prosiguen los magistrados.

“Aún hay tiempo de reparar el daño producido. La Grieta aún puede cerrarse”, advierte el Supremo.

Los siete nietos del dictador ya hablaban de “daño irreparable” si la operación seguía adelante y recuerdan que ya avisaron “de que cualquier cosa podría pasar” si “algún mortal no autorizado y sin duda poco capacitado para manejar fuerzas que van más allá de la razón humana se atrevía a levantar la lápida del Generalísimo”.

El Gobierno, Dios nos asista, permanece ajeno al mal que podría cernirse sobre España y confía de forma insensata y en retomar el traslado de los restos “en los próximos meses”.