Un curso de cuatro horas sobre primeros auxilios que se ha impartido esta mañana en las oficinas madrileñas de la multinacional Jenkins & Co. ha consistido en diez minutos de entrenamiento sobre recuperación cardiovascular y 230 minutos sobre cómo organizar un entierro, aprender a asumir la pérdida y superar el duelo, según han informado algunos de los trabajadores asistentes. “Es muy útil porque ahora ya sabemos cómo expresar nuestra tristeza si un trabajador se cae de una escalera y se hace daño”, dice uno de los oficinistas.

“Los primeros auxilios en el ámbito laboral son un tema importante y en la mayoría de casos lo esencial es asumir que no vamos a salvarle la vida a nadie y que la mejor manera de ayudar es organizar un entierro digno y profesional”, ha explicado la experta en riesgos laborales que ha impartido el taller. “Cuando veamos a un trabajador atragantándose no hay que perder un segundo y lo primero que debemos hacer es llorar, expresando nuestro pesar por su inevitable fallecimiento, que tendrá lugar en pocos minutos”.

“Un trabajador designado y entrenado para ello debe llamar a sus familiares para informarles del fallecimiento, es mejor que ya haya una persona encargada para estas cosas para que luego, con la adrenalina del momento, no se cometan errores”, ha insistido.

La “coach” ha recalcado lo importante que tener el teléfono de las viudas y viudos de nuestros compañeros de trabajo, así como el de la funeraria. “En algunas oficinas lo tienen en un corcho, bien visible”, ha dicho.

Según ha explicado, uno de los primeros síntomas de infarto es la sensación de entumecimiento, por lo que, si se ve a un compañero llevarse las manos al pecho o quejarse de un cosquilleo en las extremidades, lo primero que hay que hacer es cubrir su cuerpo con hielo para que el cadáver no se descomponga. “Flores, coronas, una buena caja… y sobre todo recordar entre todos los buenos ratos que hemos pasado con el accidentado”, ha repetido la profesora.

Según los trabajadores, un truco curioso que han aprendido en el taller es el de tararear el tema de los Bee Gees Stayin’ Alive para mantener los ánimos arriba y tener la cabeza fría mientras se encargan flores después de que a alguien cercano se le haya parado el corazón.