Tras los pataleos y golpes de los diputados de Vox en el Congreso, con los que trataron de impedir que se escuchara a los cuatro diputados independentistas presos que prometían su cargo en la sesión constitutiva de las Cortes, la formación liderada por Santiago Abascal se ha visto obligada a pedir más escaños al electorado porque ya han roto los 24 que tenían. “La democracia española debe garantizar que tengamos escaños adaptados a nuestra energía política”, ha declarado Abascal esta mañana a la salida del Hemiciclo.

Vox ha iniciado una nueva campaña electoral con la que busca al menos conseguir un escaño más en el que se pueda sentar cómodamente su presidente. “Los asientos de los diputados de Vox están completamente destrozados y, hasta que no consigan más, tendrán que permanecer de pie durante las sesiones”, ha declarado Meritxell Batet, nueva presidenta del Congreso, en una decisión que ha sido recibida por los diputados de Vox con golpes y protestas.

De momento, el Gobierno no se plantea hacer pagar a Vox los daños materiales. “Estas cosas van despacio, aún tenemos que arreglar el techo agujereado por los disparos de Antonio Tejero”, ha explicado Pedro Sánchez en los pasillos del parlamento. La prensa desplazada al edificio ha podido comprobar que los asientos en los que se sentaban los miembros de Vox están ya llenos de mordiscos y heces.

Al cierre de la edición, el secretario general de la formación ultraderechista, Javier Ortega Smith, se ha presentado en el hemiciclo con 24 sillas de plástico blanco en las que los diputados de su partido se sentarán hasta que se acabe la legislatura en el año 2023.