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Siete lugares de tu casa en los que esconderte para que no te encuentren tus hijos

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Ya sea porque estás jugando al escondite o simplemente porque quieres desaparecer durante un tiempo, la verdad es que en tu casa hay al menos siete lugares en los que puedes esconderte para que no te encuentren tus retoños. A continuación nuestros expertos en vivienda te dicen cuáles son para que puedas disfrutar de un momento de tranquilidad en tu propio hogar.

En pie en medio del salón. Mientras la tableta tenga batería, da igual dónde estés porque serás completamente invisible para tus hijos. Pero cuidado, en cuanto se agote la batería irán a por ti y tendrás que buscar un buen sitio en el que esconderte.

En el agujero que has hecho debajo de la cama. Esconderse debajo de la cama es de novatos, pero aprovechar que tus hijos están en el colegio para hacer un agujero debajo de la cama e instalar una trampilla sobre él para que pase desapercibido, ya es otra historia.

En el cajón en el que guardan el porno. Jamás se esperarían verte ahí dentro porque ni imaginan que conoces la existencia de ese cajón. Puedes pasar horas ahí dentro, que no te aburrirás. Eso sí, al salir tendrás que ducharte.

En la habitación secreta que se abre moviendo un libro de la estantería. Aunque todos conocemos la existencia de esta habitación en nuestras casas, es cierto que muchos niños todavía ignoran la manera de acceder a ella, así que de momento sigue siendo una buena opción para pasar unas horas desapercibido.

En el congelador de la nevera vieja que todavía no has decidido tirar. Si lo que buscas es mucho tiempo de tranquilidad, lo mejor que puedes hacer es meterte en ese congelador y esperar allí unos años hasta que tus hijos crezcan y dejen de ser tan pesados.

Detrás de una pistola cargada. Grítales que, si se acercan, dispararás. Tus hijos enseguida entenderán que es el momento de dejarte tranquilo. Puedes pasar todas las horas que quieras detrás de la pistola: tus niños fingirán que no te ven.

En la bañera llena de sangre. Si careces de pistola, un buen sitio en el que esconderte es la bañera. Utiliza unas cuchillas para cortarte los brazos y quédate tumbado en ella hasta que, poco a poco, la sangre te vaya manteniendo escondido gracias a su color rojo y su densidad.