Una clienta de una tienda de ropa H&M de Bilbao ha optado hoy por adquirir más de ochenta kilos en prendas con la intención de probárselas tranquilamente en su casa y devolver luego las que no le queden bien. “Al final es lo más cómodo”, argumentaba a la salida del establecimiento mientras cargaba su furgoneta con la mercancía y repasaba el ticket de más de veinte metros de largo, y con un montante de 346.587 euros, para comprobar que no le habían cobrado de más.

“En los probadores me pongo nerviosa porque hay gente esperando. En casa me tomo mi tiempo y puedo consultar con mi vecina”, explicaba en el mostrador mientras el dependiente le preguntaba si “bolsa va a querer”. “En una no va a caber, dame dos de momento y, si veo que necesito más, pues te digo”, respondía la clienta, que finalmente tuvo que pedir 76 bolsas “que luego guardo bajo el fregadero porque siempre viene bien tenerlas a mano”.

El proceso de compra ha tardado más de seis horas en completarse, pues algunas prendas “no las tenían de mi talla, así que las han tenido que traer de otras tiendas, y como eran más de cuarenta modelos distintos hemos tenido que improvisar un documento de Excel para que se aclararan entre ellos”, detalla la mujer, añadiendo que “esto tendrían que agilizarlo un poco más porque me han tenido toda la mañana esperando aquí de pie”.

Hace media hora, ya en casa y habiendo extendido toda la ropa sobre la cama, la clienta ha reconocido que lo más probable es que se quede únicamente “con ese top blanco básico que solo vale cinco euros” y devuelva todo lo demás.