Horas después de ver que su designación como Presidente del Senado caía en saco roto al calor del veto impuesto por el independentismo, el líder de los socialistas catalanes Miquel Iceta ha comparecido ante la prensa desde Waterloo, en Bélgica, para lamentar su intento fracasado de dar el salto a la Cámara Alta y apelar a “los ciudadanos europeos” para que apoyen su presidencia porque “es la única contribución realista en la búsqueda de soluciones dialogadas en el marco de la Ley”.

Recibido al grito de “libertad, libertad” frente a su nueva residencia, Iceta ha asegurado que “el conflicto secular que enfrenta al Estado español y Cataluña se resolverá votando, concretamente votándome a mí para liderar el Senado”. En la despedida, y entre grandes aplausos y gritos de “president, president”, el socialista se ha permitido un comentario personal: “Cada mañana, me digo: ‘este es el último día del exilio'”. A continuación ha augurado que lo más probable es que esté “unos cinco años exiliado, presidiendo desde la distancia, pero con el corazón muy cerca de los catalanes y del resto de españoles”.

Iceta pronostica que su presidencia en el exilio se mantendrá “hasta que la Corte Europea de Derechos Humanos resuelva esta situación. Cuando el independentismo salga de su enroque absurdo. Porque respetamos más el imperio de la ley europea que el imperio de la ley del Parlament”.

“Hoy se ha intentado cerrar una puerta, pero mañana se abrirán otras de par en par”, ha resumido el líder del PSC, mientras su vecino de la mansión de al lado reclamaba silencio, “que estem intentant dormir”.