Dos años después de coronar el Everest por partida doble, Kilian Jornet ha querido ir un paso más allá y se ha trasladado a Estepona, donde esta madrugada ha conseguido coronar el famoso tobogán del municipio malagueño. “Llevaba mucho tiempo buscando un reto que me motivara y, en cuanto vi el tobogán, supe que lo había encontrado”, explica por teléfono desde la cima y con muy mala cobertura debido a la altitud.

Han sido más de cuatro días intentando llegar a la cima del tobogán y, tras incontables resbalones y choques frontales con niños que caían de lo más alto, el montañista ha logrado alcanzar el objetivo esta madrugada, entre lágrimas y con las rodillas peladas. “Necesité la ayuda de dos locales en los primeros metros pero luego ya seguí el ascenso por mi cuenta”, relata el deportista catalán, emocionado por haber logrado su objetivo.

Jornet ha subido el tobogán sin ayuda de oxígeno pero ha necesitado tres intentos. “El primer ascenso lo empecé el lunes muy temprano, pero enseguida vi que no iba ser posible llegar hasta arriba porque a la mitad hacía mucho viento”, relata. “En el segundo intento sufrí una hipotermia en los últimos metros y tuvo que venir un helicóptero a buscarme”.

“Finalmente ayer, tras varios días en la zona y ya más habituado a las condiciones meteorológicas, pude efectuar el ascenso con éxito”, ha explicado por teléfono y con muy mala cobertura debido a la altitud. Para el alpinista, la cima del tobogán de Estepona es la más espectacular que ha visto en su vida. “A esa altura puedes apreciar cosas que quizás en el Everest pasan más desapercibidas”, dice.

Ahora, el siguiente reto de Kilian será descender el tobogán de Estepona. “Hay mucha gente que se ha quedado en el camino, así que tendré que ir con mucho cuidado”, asegura.