Tras confirmarse ayer el peor de los escenarios que contemplaba, el equipo de Manuela Carmena ha asumido que no seguirá en el Ayuntamiento de Madrid y por este motivo ha dedicado toda la mañana a triturar todas las magdalenas y las empanadillas en las que la alcaldesa había estado trabajando todo este tiempo. “Si van a echar por tierra todo lo que hemos hecho, no vamos a permitir que se queden con la comida”, señalaba un portavoz de Más Madrid hace unas horas.

“Siempre pasa lo mismo. Cambia de signo el Gobierno y las trituradoras echan humo, es una vergüenza”, se quejaba un funcionario del consistorio, que admitía que el vuelco electoral le vendrá bien “porque había engordado quince kilos con esta mujer”. Y añadía: “Yo creo que toda la deuda de la ciudad la metía en el horno y la transformaba en bollería”.

Desde la sede del PP, el candidato Martínez-Almeida, que ya se ve alcalde, criticaba la “falta de escrúpulos” de Carmena y argumentaba que “todo lo que su equipo ha estado haciendo pertenece al Ayuntamiento porque las instituciones están por encima de las personas, también las magdalenas y las empanadillas”. Reconoce el popular que heredar toda esa comida era uno de los principales alicientes que le animaron a pelear por la alcaldía de la capital.

Los populares han recordado al equipo de Carmena que, cuando Ana Botella abandonó el consistorio, no se llevó ninguno de los fondos buitre con los que había estado negociando.