“Los europeos han elegido reciclar pero también un poco de viejo fascismo”, comunicaba ayer un presentador de la televisión pública alemana al anunciar los resultados de las Elecciones Europeas, que dejan claro que “los fascistas que hasta ahora parecían demasiado viejos aún se pueden aprovechar y no es necesario tirarlos a la basura porque aún hay gente que los valora”.

“Muchos decían que había que hacer nuevos fascistas pero es preferible reutilizar los mismos que ya teníamos de antes, esa es la primera norma del ecologismo”, decía Adam Palm, eurodiputado del grupo verde. “Si los europeos quieren políticas antiinmigración sostenibles eso es lo que haremos, porque se trata de llegar a puntos en común, por extraños que estos parezcan”, agregaba.

“Acción climática, sostenibilidad, liberalismo, antieuropeísmo y un poco del viejo fascismo de siempre… OK, entendido”, han declarado todos los eurodiputados, insistiendo en que intentarán trabajar bajo esas premisas durante los próximos cuatro años.

“Antes todo esto era campo de exterminio”, han reconocido los eurodiputados mirando a Europa.